Salmos 119:17-24
Salmos 119:17-24
“17 Haz bien a tu siervo; que viva,
Y guarde tu palabra.
18 Abre mis ojos, y miraré
Las maravillas de tu ley.
19 Forastero soy yo en la tierra;
No encubras de mí tus mandamientos.
20 Quebrantada está mi alma de desear
Tus juicios en todo tiempo.
21 Reprendiste a los soberbios, los malditos,
Que se desvían de tus mandamientos.
22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio,
Porque tus testimonios he guardado.
23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí;
Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,
24 Pues tus testimonios son mis delicias
Y mis consejeros.”
¿Si usted tuviera la oportunidad de pedir dos deseos a Dios, cuáles serían ellos? ¿Tal vez salud, o quizás dinero, un buen trabajo, etc.? Si sabemos que tenemos solo dos oportunidades, debemos ser sabios en lo que vayamos a pedir.
Para el salmista, las dos peticiones fueron complementarias, la primera era vida, y la segunda que le ayude a obedecer. Él sabía que una vida sin obediencia no era vida, y eso es verdad para todos.
Muchos de nosotros buscamos tantas cosas, desde dinero, fama, trabajo, familia, salud, y muchas más, y no todas ellas son malas, pero no es lo mejor. Recordemos que una vida venturosa viene con la obediencia, como lo hemos aprendido en las enseñanzas anteriores, y eso es lo que debemos anhelar.
Por esta razón el salmista le pide que le ayude a abrir los ojos para que pueda leer y entender la “ley”, de la cual él consideraba que era una de las maravillas dadas por Dios en favor del hombre (v. 18). ¿Considera usted que la Palabra de Dios es una maravilla?
A parte de esto, él mismo se consideraba forastero en la tierra, quiere decir que entendía que su ciudadanía es en el cielo, y por eso necesitaba un mapa para saber navegar en la tierra sin perderse en el pecado.
Tenía un alma quebrantada por el deseo profundo de conocer la voluntad de Dios, que nada le traería más paz que conocer los juicios de Dios todo el tiempo.
Él sabía que si se apartaba de Dios y de sus mandamientos sería apartado de la voluntad de Dios y de una relación estrecha con el Creador, por eso deseaba aprender lo que Dios podía enseñarle.
La vergüenza y el infortunio vienen con una vida lejos de Dios, por eso sabía que guardando los mandamientos esa vida desdichada se apartarían de él.