Lucas 9:37-45
“37 Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro. 38 Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo; 39 y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él. 40 Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. 41 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo. 42 Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre. 43 Y todos se admiraban de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos: 44 Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. 45 Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.”
Introducción:
- Estamos culminado la Semana Santa o el recordatorio del Sacrificio de Cristo y siempre las enseñanzas en torno a ello son relevantes.
- Varias veces Jesucristo les mencionó a los discípulos que iba a Jerusalén para morir en sacrificio, mencionando la importancia de este evento.
- Antes y después de esos anuncios Jesucristo dejó lecciones que debieron ser valiosas por estar acompañadas de magno anuncio.
- Este evento es el segundo de los tres relatos en los que Jesús declara a sus discípulos lo que sucedería en cuanto a Su sacrificio, y ahora vamos a estudiar lo que Él dijo en torno a sus declaraciones.
- Este pasaje en particular está marcado con la previa liberación de un niño que sufría posesión demoniaca.
Proposición:
Todas las enseñanzas de Jesús son valiosas para nuestras vidas, pero hay algunas que están marcadas de cierta relevancia que nos debe llevarnos a considerarlas y aprender de ellas.
- LA DECLARACIÓN DEL ANUNCIO
- Sería entregado. Lc. 9:44
- A los judíos. Lc. 9:22
- A los gentiles. Lc. 18.32
- Sería desaprobado o rechazado. Lc. 9:21
- Sería insultado. Lc 18:32
- Sería escarnecido. Mt. 20:19; Lc. 18:32
- Sería escupido. Lc. 18:32
- Sería azotado. Mt. 20:19; Lc. 18:33
- Sería crucificado. Mt. 20:19; Lc. 9:22
- Más resucitaría. Lc. 18:33
La conjunción comparativa en este caso es «kai» que es traducido como “mas” y que tiene la idea de destacar la idea que está precediendo.
- EL ENTENDIMIENTO DEL ANUNCIO
- El énfasis de Jesús.
- Les decía claramente. Mr. 8:32
- Les pedía que no lo dijesen a nadie. Lc. 9:21
- Les pedía que lo recuerden bien. Lc. 9:44
El solemne prefacio que, en el relato de Lucas, pronunció Jesús antes de comunicarles la noticia: «Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras» (v. 44a); o, como dicen las versiones siríaca y arábica: «Dejad que se hundan en vuestro corazón». La palabra de Jesús no puede hacernos ningún bien, si no se hunde y penetra bien en nuestra mente y en nuestro corazón.[1]
- Les decía que estaba ya profetizado. Lc. 18:31
- La comprensión de los discípulos.
- No comprendían. Mr. 9:32; Lc. 9:45
- Tenían miedo aclararlo. Mr. 9:32; Lc. 9:45
- Tenían velado su entendimiento. Lc. 9:45; Jn. 20:6-10
- Las reacciones a las declaraciones.
- Se entristecieron. Mt. 17:23
- Le seguían con miedo. Mr. 10:32
- Jesús estaba determinado. Lc. 9:51
- LA RESPONSABILIDAD ANTE EL ANUNCIO (Lc. 24:44-48)
- Reconocer la veracidad de las Escrituras.
- Agradecer por el entendimiento.
- Agradecer por el sacrificio necesario.
- Tomar en serio la necesidad de la predicación.
- Tomar en serio la responsabilidad de la predicación.