Dios, el único refugio
Dios, el único refugio
Dios, el único refugio
Dios, el único refugio
Así como el pueblo de Jerusalén pudo estar tranquilo dentro de la ciudad ante el ataque asirio, nuestra vida debe estar tranquila recordando también que “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob” (v. 11).
El hombre debe reconocer que vive en un mundo que no está bajo su control, sino que vive en la fragilidad de un futuro cambiante, donde sólo Dios tiene control soberano del hombre y su futuro.
En tiempos de intranquilidad podemos confiar en nuestro Buen Pastor y Su maravilloso cuidado.