Conociendo a Jesús

Jesús, el Dios y Señor

Cuando llamamos “Señor” a Jesucristo debemos tener presente todo el valor teológico que implica ese digno Nombre.

Estudio de Salmos

Oración de confianza en Dios

La presencia de Dios y nuestra confianza que Él vela por nuestra vida y nos escucha en medio de la angustia es lo que llena nuestra vida de verdadero y profundo gozo (Sal 4:7); el Señor es Quien nos traerá luz de justicia (Sal 4:6), y esa esperanza nos permitirá acostarnos y dormir en paz, pues Su Persona nos hace “vivir confiado” (Sal 4:8).

Conociendo a Jesús

Jesús, el Dios Pastor

Todos los creyentes formamos parte de un Redil, el del Señor; que entramos en él por un medio, nuestra fe en la Puerta; y que basamos esa esperanza en la obra de un Redentor, el del Buen Pastor, Quién es el mismo Hijo de Dios.

Estudio de Salmos

El justo y los pecadores

Miremos a Cristo como el Ángel que se manifestó antes de su encarnación para cumplir sus propósitos.

Conociendo a Jesús

Jesús, el Dios del Antiguo Testamento (II)

Miremos a Cristo como el Ángel que se manifestó antes de su encarnación para cumplir sus propósitos.

Vida de Oración

¡Sí puede mucho!

¿Cuánto puede lograr una oración ferviente y eficaz? Esa es una de las respuestas que solamente lo sabremos personalmente cuando experimentemos el poder de Dios obrando en favor de esa oración.

Conociendo a Jesús

Jesús, el Dios del Antiguo Testamento (Parte I)

Conocer toda la verdad del Hijo de Dios revelada en la Biblia requiere del estudio pleno del Antiguo y del Nuevo Testamento.

Vida de Oración

En busca de sanidad

No debemos dudar del poder de Dios y del poder de la oración cuando alguien no sea sanado, a pesar de la incansable rogativa. Lo que debemos hacer es confiar en Su sabiduría y bondad.

Conociendo a Jesús

Jesús, el Dios Perdonador

Jesucristo, como Dios, tiene el poder para perdonar, y como Hombre, alineo Su voluntad a Su deidad.

Vida de Oración

Influenciado por el Espíritu

Para que podamos orar influenciados por el poder del Espíritu, no solo debemos de nacer de nuevo, sino que también debemos vivir en comunión y obediencia con Dios. Si nuestra vida de oración no es la que debe ser, entonces el problema siempre será espiritual.